dijous, 23 de novembre del 2006

LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN EL MUNDO ACTUAL

Las mujeres reciben el 10% de los ingresos mundiales pese a ser la mitad de la población

Una de cada tres es analfabeta y el 20% ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual

EL PAÍS, Madrid
Las mujeres son más de la mitad de la población mundial y realizan dos tercios del trabajo, pero sólo consiguen por él el 10% del ingreso total, según la Confederación Mundial del Trabajo. La discriminación laboral, más acentuada en los países en vías de desarrollo, pero también palpable en los avanzados; la violencia sexual o física, que sufre el 20% de la población femenina; las dificultades para acceder a la educación, imposible para una de cada tres mujeres, y la feminización de la pobreza, centran hoy los actos que conmemoran el Día Internacional de la Mujer.

España no es una excepción. Un informe del CCOO constata que las trabajadoras cobran un 22% menos, en parte porque copan los puestos de menor cualificación y más precarios y, por lo tanto, peor retribuidos. Pero, incluso en otros sectores, la discriminación salarial también se produce. Una mujer empleada en una fábrica, por ejemplo, cobra de media 164.584 pesetas, frente a las 227.018 pesetas de los hombres.

UGT aporta otro dato que ayuda a explicar la situación: el 98% de los contratos temporales tienen como sujeto a una mujer. Además, el 80% del trabajo no remunerado es femenino y la tasa de desempleo aún duplica la masculina."En la Unión Europea se repite la situación", asegura el estudio de CCOO, que constata una diferencia salarial media del 27% entre los trabajadores y trabajadoras de los Quince, de ahí que los sindicatos hayan elegido el lema Igualdad retributiva ahora para celebrar el día.

El ámbito laboral no es el único en el cual la mujer está en desventaja. La pobreza también es femenina -dos de cada tres pobres son mujeres, según Ayuda en Acción-, el 20% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia y 120 millones de niñas padecen mutilaciones sexuales, asegura el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM). En Asia, 700.000 niñas son víctimas de las redes de tráfico sexual. Además, las mujeres tienen más dificultades para acceder a la educación (el 38% son analfabetas). Incluso en la desarrollada Unión Europea, las mujeres sólo ocupan el 18,6% de los escaños.

Para protestar contra todas estas desigualdades, hoy se celebran un sinfín de actos: las tradicionales manifestaciones y una huelga mundial de mujeres, entre otros.

Trabajo invisible

AMAYA IRÍBAR, Madrid
El trabajo invisible, aquel que no se remunera ni es reconocido por la sociedad, recae casi siempre sobre los hombros de las mujeres. El cuidado de los familiares enfermos no es una excepción. El 65% de las horas que cada mujer dedica a la salud se las regala a sus hijos o padres enfermos. Los hombres se centran en sí mismos y sólo entregan a sus familiares más cercanos el 27% de estas horas, según el estudio Los costes invisibles de la enfermedad de la Fundación BBV, presentado ayer en Madrid. Su autora, la socióloga del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) María Ángeles Durán, subrayó ayer esta diferencia, que se explica en parte por el hecho de que la mujer ha asumido tradicionalmente esa carga.

Las mujeres dedican más tiempo a la salud que los hombres (338 horas al año por 277). Y el 88% de las horas de atención que exigen los enfermos corresponden a los familiares, casi siempre mujeres, por un 12% de los profesionales sanitarios. El caso de la atención de los tetrapléjicos es significativo: de las 3.157 horas de cuidados familiares que exigen al año, 2.264 se las dedican sus madres, frente a las 893 de los padres, menos de la mitad.

Estos datos llevan a Durán a concluir que es necesario replantearse el sistema actual de atención, más si se tiene en cuenta que cada vez hay más mayores y menos amas de casa. En los últimos 10 años el número de amas de casa se ha reducido en un millón, lo que significa que ese ejército de mujeres disponibles para hacer frente al cuidado de los mayores, niños y enfermos, a cambio de nada, es cada vez menor.

El desafío es, pues doble y exige "un enorme esfuerzo colectivo", concluyó Durán, para quien es necesario un cambio legal para reconocer este trabajo invisible que, por su coste, no puede ser asumido por el sistema sanitario.

Para más información:

nodo50.org/mujeresred/home.htm

http://www.unifem.undp.org/